ESPIRITUALIDAD
En el pasado la espiritualidad se reducía a la “vida interior”. Tenía poco aprecio a la vida en relación con el otro.
La espiritualidad no es lo mismo que el espiritualismo. Tampoco hay que confundir espiritualidad con devociones, religiosidad o prácticas espirituales, ni con ascesis o el esfuerzo de superación en la virtud.
ESPIRITUALIDAD no viene de la palabra espíritu con minúscula sino del ESPIRITU SANTO cuyo soplo anima a todo ser humano y a toda la vida humana. Por eso San Pablo dice que hay que vivir según el Espíritu y Este es vida, amor, libertad. Nos lo enseña en Romanos 8,9.
En la mentalidad de la cultura griega “espíritu” se opone a “materia”. Los espíritus son seres inmateriales, sin cuerpo, distintos de nosotros. En ese sentido, será espiritual lo que no es material, lo que no tiene cuerpo. Y se dirá de una persona que es “espiritual” o MUY “espiritual” si vive sin preocuparse de lo material tratando de vivir únicamente de realidades espirituales. Estos conceptos de espíritu y espiritualidad como realidades opuestas a lo material y a lo corporal, provienen de la cultura “griega”. Pero en el lenguaje bíblico no se entiende así lo “espiritual”. Para la Biblia “espíritu” no se opone a materia, ni a cuerpo, sino a “maldad” (destrucción). En este sentido “espíritu” significa vida, construcción, fuerza, acción, libertad.
El espíritu no es algo que está fuera de la materia, fuera del cuerpo o fuera de la realidad real, sino algo que está dentro, que inhabita la materia, el cuerpo, y les da vida los hace ser lo que son, los llena de fuerza, los mueve, los impulsa: los lanza al crecimiento y a la creatividad en un ímpetu de libertad.
En “hebreo”, la palabra “espíritu” “Ruah” significa “viento”, aliento, halito, el Espíritu es como el viento: ligero, potente, arrollador, impredecible. Es como el aliento que hace que una persona respire, se oxigene, que pueda seguir viva. Es como el “halito” de la respiración: quien respira esta vivo. Nosotros ya abandonamos el sentido griego del término “espíritu” y aceptamos el sentido BIBLICO DE ESPIRITU.
Entonces podemos definir “el espíritu de una persona como lo mas hondo de su ser: sus motivaciones, su ideal, la mística por la que vive y lucha y con la cual contagia a los demás. Por tanto una persona tiene buen espíritu cuando es de buen corazón, de buenas intenciones, con objetivos nobles, con veracidad. Diremos que una persona tiene “mucho espíritu” cuando se le nota la fuerza de convicciones profundas, de una pasión que arrastra como de un fuego en ebullición o de una riqueza interior que la hace muy felíz.
Y diremos que no tiene espíritu cuando se la ve sin ánimo, sin pasión, sin ideales cuando se encierra en una vida “mediocre”, con desalientos.
La espiritualidad NO es patrimonio de personas especiales, religiosas o creyentes. La “espiritualidad” es patrimonio de todo ser humano… cada cultura tiene su espiritualidad.
¿Qué es entonces la espiritualidad cristiana?
La espiritualidad cristiana, como espiritualidad, en principio, es un caso más entre las muchas espiritualidades que se dan en el campo de los humanos: la islámica, la hebraica, la budista, la hinduista…
La parábola del Buen Samaritano ha sido el modelo, el paradigma de la espiritualidad.
La espiritualidad cristina nos lleva a caminar detrás de Jesús y entrar en una relación tan profunda con Él que nos lleve a una transformación de vida semejante a la suya. Y tener espiritualidad cristiana es vivir con un estilo NUEVO DE VIDA COMO DISCIPULO QUE JESUS. Esto se logra en la medida que vallamos vinculando con una experiencia interior, del corazón con la misma persona viviente de Jesús Resucitado.
La espiritualidad no es una parte de la vida sino la vida entera guiada por el Espíritu. Se trata entonces de una experiencia de fe que integra lo “religioso” (oración, sacramentos, etc.) con las demás dimensiones de la vida: la familia, el trabajo, lo social,… buscando en todo la voluntad de Dios.
Sintetizando la persona espiritual no es la que solamente reza, sino la que además de rezar lucha por llevar adelante el gran proyecto de Jesús.
RED SANAR SANTA FE
"Grupo de voluntarios teniendo como guía a Jesús y como método el evangelio"
"Todos sabemos que Jesús consideraba al hombre en su totalidad para curarlo completamente, en el cuerpo, en la psique y en el espíritu. En efecto, la persona humana es una, y sus diversas dimensiones pueden y deben distinguirse, pero no separarse. Así también la Iglesia se propone siempre considerar a las personas como tales, y esta concepción distingue a las instituciones sanitarias católicas, así como el estilo de los agentes sanitarios que trabajan en ellas".Benedicto XVI
"Inclinarse como el Buen Samaritano hacia el hombre herido abandonado al lado del camino es realizar esa “justicia más grande” que Jesús pide a sus discípulos y lleva a cabo en su vida, porque el cumplimiento de la ley es el amor".
Benedicto XVI